Alimentar al bebé con un biberón

Cuando el bebé se alimenta exclusivamente con una fórmula artificial, entran en juego biberones y tetinas: veamos cómo orientarse entre las numerosas ofertas y cómo regular los tiempos y cantidades de alimentación, respetando las necesidades y exigencias del bebé.

Así como hay muchas preguntas sobre el manejo de la lactancia materna, lo mismo sucede cuando, por alguna razón, se hace necesario alimentar a tu bebé con una fórmula artificial. ¿Cómo gestionas la alimentación? ¿Cuándo dar el biberón? ¿Y qué botella y tetina elegir? Y muchas otras preguntas

En todos los casos en que la madre no pueda o no quiera amamantar, la elección de un sustituto debe recaer en primer lugar en la leche materna extraída o donada, y luego, si esto no es posible, en la leche artificial (veremos las diferencias entre la leche materna y los sustitutos en este artículo), teniendo en cuenta, sin embargo, que incluso en esta circunstancia, es válida la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de proceder a la introducción de otros alimentos alrededor de los 6 meses de vida del niño. Pero vayamos en orden.

Biberones y tetinas

La oferta de estas ayudas es tan amplia y diversificada que para los padres la elección puede ser realmente complicada; si intentan entrar en una tienda que venda estos artículos, saldrán más confundidos que persuadidos: Biberones de vidrio y plástico (antirreflujo o antisifón), de diferentes formas y/o tamaños, con tetinas aún más diversificadas en cuanto a materiales (goma o silicona), tipos y características: blandas o rígidas, con forma de pétalo, que no se colapsan durante la succión, con válvula anticólico, similares al pecho de la madre… En realidad, afortunadamente, las cosas son más sencillas de lo que parecen. Intentemos resumir:

  • Si practicamos la lactancia materna complementaria (es decir, la lactancia materna con suplementos de fórmulas artificiales) o si sólo tenemos que ofrecer ocasionalmente leche materna extraída o fórmulas artificiales, entonces no se recomienda el uso del biberón y la tetina: la tetina «parecida al pecho» es, de hecho, un truco exclusivamente comercial e infundado. Cualquier biberón y/o tetina puede interferir con la lactancia materna, porque la forma mecánica de succionar es completamente diferente de la succión natural y puede crear confusión y rechazo del seno. En estos casos, es aconsejable utilizar diferentes ayudas, como una taza o un vaso.
  • Si, por el contrario, nuestro bebé se alimenta exclusivamente con fórmula artificial, entonces es posible utilizar el biberón, pero no hay una demostración objetiva de la superioridad de un modelo sobre otro. La única indicación podría ser elegir un biberón fácil de limpiar. Hay que recordar que basta con esterilizar el biberón y las tetinas sólo una vez al día; en las demás ocasiones basta con lavarlos cuidadosamente con agua y jabón y dejarlos secar boca abajo sobre un paño limpio.

¿Cómo regular las cantidades y los tiempos?

Cuando la gente piensa en la fórmula artificial, a menudo se imagina alimentarse a horas fijas con dosis fijas de leche, y es difícil incluso imaginar la existencia de un método diferente.

Intentemos pensar en ello. Ya sea que un bebé sea alimentado con biberón o con leche materna, siempre «funciona» de la misma manera. Por lo tanto, alimentar a un bebé siguiendo patrones rígidos y fijos, tanto en términos de tiempos como de dosis, que deben respetarse como una prescripción terapéutica, puede exponerlo a numerosos problemas.

En primer lugar, corremos el riesgo de alterar el mecanismo innato de hambre/saciedad gracias al cual el niño sabe muy bien cuándo tiene hambre y cuándo está lleno. Además, este método predispone a los padres a obligar al niño a comer toda la cantidad prescrita (tal como se hace, por ejemplo, con la terapia de antibióticos), con lo que se corre el riesgo de dar dosis excesivas de alimentos.

Estos dos factores de sinergia, junto con la falta de protección que proporciona la lactancia materna, podrían estar asociados con el riesgo de obesidad infantil y otras enfermedades relacionadas con el exceso de peso.

Flexibilidad y observación

Por lo tanto, es necesario que los padres comiencen a observar al bebé muy temprano para desarrollar empatía y empezar a conocerse, para poder leer las señales que el bebé envía cuando está listo para comer y ofrecer una comida cuando demuestre que tiene hambre, manteniendo los tiempos y también las cantidades flexibles.

Siempre es el bebé el que elige «cuánto» comer: normalmente prefieren pequeñas cantidades muchas veces al día, pero cada bebé es diferente y tiene sus propias necesidades. Por último, para comprender si un bebé ha comido lo suficiente, son válidos los mismos parámetros que se utilizan con la lactancia materna: el estado general de bienestar, los pañales mojados con orina (al menos seis en 24 horas, con orina clara) y el crecimiento en peso y longitud.

¿Cómo manejar la alimentación del bebé?

La alimentación no es sólo un momento en el que se alimenta al bebé, sino que también es una excelente oportunidad que la naturaleza nos ofrece para fomentar el desarrollo del vínculo emocional -a través de la comprensión mutua- y el desarrollo psicomotor del bebé. Desde este punto de vista, es importante que la mayoría de los alimentos sean ofrecidos por mamá o papá, especialmente en los primeros días, y que se sigan estas pocas pero útiles sugerencias:

  • Ofrecele la alimentación al bebé cuando muestre señales tempranas de hambre (saca la lengua, abre la boca y gira la cabeza en busca de alimento).
  • Intenta crear un ambiente relajado y tranquilo sosteniendo a su bebé lo más cerca posible de su cuerpo (mejor aún, de piel a piel), mirándole a los ojos.
  • El bebé debe ser sostenido en una posición tan vertical como sea posible, sosteniendo su cabeza con una mano abierta en la base del cuello.
  • Apenas frotas el pecho en los labios del bebé, dejas que lo agarre activamente por su cuenta.
  • El biberón debe mantenerse en una posición casi horizontal, inclinándolo lo suficiente para asegurar que una cantidad mínima de leche llegue al bebé. No importa si la teta no está llena.
  • Durante la alimentación, permite que el bebé tome breves descansos, como suele hacer en el pecho.
  • Después de media comida (o cualquier otra comida), es aconsejable cambiar el brazo con el que se sostiene al bebé: este cambio de lado favorece el desarrollo psicomotor y visual.
  • De vez en cuando, durante la alimentación, intenta quitar el biberón de la boca del bebé para evaluar su sensación de saciedad.
  • No obligues al bebé a terminar toda la cantidad de leche.
  • Nunca dejes al bebé solo durante la comida, para evitar el riesgo de asfixia. Todo esto hará que esta experiencia sea mucho más agradable y natural tanto para el pequeño, que sentirá que sus necesidades son escuchadas, como para el padre, ya que aumentará su competencia y sentido de autoeficacia.